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Cinco poemas inéditos de Dulce diosa de los ríos


Jaya

 

En WAYUUNAIKI, recibimos un correo de Ana Maria Ferreira, profesora de la Universidad de Indianapolis, en noviembre pasado con la inquietud de conocer los textos literarios escritos por nuestra fundadora, Jayariyu Farías Montiel, wayuu venezolana, de quien ya sabía como periodista y lideresa indígena.

Se sorprendió cuando le dijimos que Jaya falleció en septiembre de 2017 y que dejó un poemario editado, pero sin publicar. «Me dio mucha emoción recibir este texto y tengo muchas ganas de empezar a leerlo, vamos a hacer un número bien bonito en honor a Jaya», nos respondió.

La revista Latin American Literature Today, en su sección de literatura indígena, publicó, el pasado domingo, cinco poemas -de 24- compilados en `Dulce diosa de los ríos´, traducidos al inglés. La selección no fue al azar: escogieron los que muestran las luchas y motivaciones de lideresas indígenas latinoamericanas como Bartolina Sisa y las mujeres tehuana, mapuche y araucana (http://www.latinamericanliteraturetoday.org/…/cinco-poemas-….).

`Dulce diosa de los ríos´ es la reunión de textos sueltos en clave de ejercicios literarios espontáneos y cotidianos, escritos entre 2011 y 2015. Este poemario, Jayariyu lo tituló con el nombre, en castellano, de su hermana Suné Mawarí, a quien se lo dedicó.

Acá, los poemas, en español:

Mujer de tehuana

A Frida

Nunca pinté mis sueños
Pinté mi propia realidad

Si pudieras ahorcar tu cuello
Con las trenzas que tejiste despacio
Lo harías
Si pudieras pintar tu sangre de verde
Y teñir de rojo la mar azul
Lo harías
Si pudieras vestirte con pantalones floreados
Y salpicar el telar de negro desdén
Lo harías
Si pudieras amarrar a tu vientre un quetzal
Y ponerle sus alas al pincel
Lo harías
Si pudieras herir a tu propio dolor
Y apedrear al destino porque no te mató
Lo harías
Si pudieras morder el talón de tu pie
Para no caminar detrás de él
Lo harías
Si pudieras pintar como no te pintó
Como no supo quién te amó
Lo harías
Lo que no harías nunca sería derribar
Las flores del tehuana que quisiste portar
Todo lo demás lo harías
Mujer de la rebeldía

 

Araucanas de otra era

A la mujer mapuche

Mientras tejes y hebras
Entrelazas la vida misma
Eres inmutable mujer
Que ves en los peumas
Más dolor, más sangre
No cesas de gritar y luchar
El sistema no te comprende
Menos acepta, menos tolera
Anda y habla con los espíritus
Entienden tu idioma
Comprenden lo que sientes
Ve porque se acercan
No hay tiempo
Vienen por el Arauca
No esperes por el Lonko
El Lonko eres vos con cabellera
Nahuen mujer mapuche
El tiempo no te espera

 

5 de septiembre

A las Bartolinas

Bartolina de todos los tiempos
Fuiste, eres y serás
Feroz te llamaron india
India feroz sin la mar
Mujer de los altiplanos
Hembra de la libertad
Con un amor combatiente
Tupac Catari Sisa
Delirio de los opresores
Insurrecta Aymara
Pudieron matar tu cuerpo
Mas nunca tu dignidad
Constelaciones enteras
Te recibieron allá
En los límites del tiempo
Donde no existe el final
Aquí sigues, aquí estás
En la mujer campesina,
En la india sin la mar
Bartolina cinco veces
Fuiste eres y serás…

 

Mujer de a pie 

La andariega, la loca, la bandida
La de bemba roja, de uñas postizas
De voz sensual
La que vende el amor a bajo precio
La que intenta comprarlo sin pagar
La de moño alto, de falda corta
La del hueco, la de la oscuridad
La morena sin madre ni padre
La del gañote de voz pa’ gritar
La que dice la pura verdad
Y no se esconde detrás de un disfraz
Porque todas las hembras son putas
Cuando el macho reclama el altar
Cuando ofrecen el viento con luna
Y el sol pegado a la mar
Cuando bajan el cielo y lo asoman
Hasta que sacia el deseo carnal
No hay vergüenza pa’ aquella andariega
Sino tiene rival que alcanzar
Para qué apedrear a tu igual
Si cada una tiene un cuentico
Que tal vez no lo quiera contar
Porque dama de la sociedad
No se pone detrás del diván
Confesando que tiene una vida
Señalada con dedo detrás
Y aunque oculte su cuerpo con seda
Cada hebra se adhiere al compás
Y al movimiento de las caderas
Que no pueden apretar más que el deseo
La herencia dada para hipotecar
La coherencia de ser buena
No sentencia la maldad…

 

Valienta

Cerca de la ladera
Hay un manso monte
Pude lanzarme por allí
Preferí quedarme
En las mañanas miro el sol
Que no contemplo
Por las noches
Diviso la luna
Que no admiro
Me quede
Porque quiero ser valiente
Pude lanzarme del cerro
Y caer en la sabana
Pero quise quedarme
A mirar las flores que no huelo
A soñar sin recordar mis sueños
Ya no escucho los latidos de mi corazón
No sé quien soy
Abriré el libro para borrar mi historia
Cada línea será un recuerdo
Cada recuerdo será una lágrima
Y cada lágrima será un olvido