Genocidio, desposesión y Ejidos

Por Armando Wouriyu Valbuena* / ONIC

La historia de origen de nuestra Nación Uaiú es desde la oscuridad y la claridad. De allí la importancia de recuperar el saber desde la oralidad, pero, todo aquello que por imposición de la cultura dominante, hemos olvidado.

En la historia de origen están nuestras deidades y espíritus, por lo tanto las funciones de cada uno de ellos, en la construcción permanente de moral, que se expresa en la palabra, palabra del idioma materno, no la palabra en lengua Castellana (Esta lengua de origen latín, alemán, griego, y otras más, tiene menos de mil años.); y en este deber de construcción de moral, bajo el marco de la espiritualidad, la consolidación de la ética y la estética de cada uno de los eírüküü.

El comienzo

En 1503,  inició el relacionamiento con las personas del imperio Católico hispano, de la peor forma con algunas cosas desconocidas, como el caballo, que con su velocidad nos impresionó, la pólvora de origen asiático con su sonido rompió la armonía de las canciones del ecosistema, y el acero que cubrió de sangre los colores del territorio milenario.

Esta relación nos llevó a crear otras relaciones con enemigos de nuestros enemigos, (franceses, ingleses, holandeses y alemanes – todos ellos de la religión cristiana.) conociendo estas herramientas de guerra, de tal manera que guerreamos con las mismas armas a los europeos de la península ibérica que iniciaban la lengua escrita: el castellano.

Fueron tres siglos de desposesión del espacio territorial y marítimo, a un alto precio ya que no permitimos grandes avances, y logramos mantener el control territorial con el moderno sistema de los Eirruku, y además la espiritualidad no doblegó ante la religión traída de otros continentes.

Levantamiento

En 1769, nos levantamos en armas contra este imperio católico, quemamos a Riohacha y varios pueblos más, cansados de tanto despojo, desplazamiento, persecuciones y asesinatos colectivos y selectivos, además de encarcelamientos y desmembramiento.

Años después, Ambrosio Pisco, de la nación Muisca, junto con José Antonio Galán, de las comunidades ancestrales negras lideraron a milenarios, negros y campesinos criollos en la lucha contra el Virreinato de la Nueva Granada ante tantos impuestos, se llegó a un acuerdo, y días después fueron traicionados por los funcionarios públicos del imperio católico, y terminó la autoridad milenaria y ancestral (Ambrosio Pisco y José Antonio Galán) encarcelado en Cartagena y el negro desmembrado y su cuerpo exhibido en una pared de la actual Bogotá.

En 1810, esos funcionarios públicos del imperio que nos traicionaron, organizaron la toma del poder para crear la actual república de Colombia.

Desde entonces, todas las constituciones discuten el que hacer con las naciones y/o pueblos milenarias, ya que somos los únicos y legítimos propietarios de los espacios marítimos, aéreo y terrestres, y crean normas coercitivas del orden administrativo, de allí el origen de la expresión EJIDO, es una palabra escrita que describe cómo se usurpó terrenos de propiedad colectiva de los pueblos milenarios asentados en lo que serían luego poblaciones, que por lo general eran cultivados colectivamente, allí se desconoció nuestra propiedad milenaria y ancestral, siendo tomados por los municipios de la República, sin tener legitimidad y en abierto desconocimiento de lo estatuido por la legislación de indias y las propias normas fijadas por los nuevos gobiernos, es esto una forma de expresión Genocida, ya que es la forma de desconocer la historia del origen Ette Enakaa, Cubeo, Uaiú, Nasa, etcétera.

Ejido es una palabra mencionada en algunas normas con el único fin de legitimar las acciones de desposesión de las tierras de los pueblos y/o naciones milenarias, nómadas, seminómadas y sedentarios, a fin de cuentas, una medida coercitiva con carácter genocida.

*Presidente ONIC 1999-2003.

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