El reecuentro territorial de los wayuu

Manuel Román Fernández / mromanfernandezj@gmail.com

Uribia, Colombia. La crisis sociopolítica y económica que atraviesa la República Bolivariana de Venezuela ha hecho que muchos venezolanos se hayan marchado al extranjero en busca de mejores condiciones de vida. Es y ha sido notable esta migración masiva, calificada también como éxodo. Los wayuu no escapan de esa movilización; pero, en su caso, se trata de un reencuentro con su territorio ancestral.

Entender la situación o condición de los wayuu y su reencuentro con su territorio, como todas las veces que lo hacen cada domingo en Shawantama’ana, al Norte de Maracaibo- el único terminal de pasajeros indígena wayuu-, ésta vez con el propósito de establecerse quizás por un corto o largo tiempo, estar con sus familiares y cada uno en su territorio clanil y ancestral, tal y cual lo establece la Ley de Origen Wayuu. Los wayuu provenientes de Maracaibo y de otras regiones de Venezuela que han vuelto a su territorio ancestral en la Guajira no pueden considerarse como migrantes en su propio territorio, ya que, es un elemento de su cultura el ir y venir: poner en práctica la o’onowaa (momadismo) en tierras lejanas y, como en todas las veces, regresa después de un determinado tiempo o por temporadas a su tierra de origen. Caso diferente el de los alijunas (personas no indígenas) que pasan a ser migrantes al pasar la frontera, al abandonar su país e irse a otras tierras que no son las suyas.

Los wayuu, en su propio territorio, tampoco pueden ser considerados como retornados, porque ellos nunca se han separado de su territorio, siempre ponen en práctica el envío de encomiendas a sus familiares de los que se quedan en resguardo de su territorio, de ahí que la condición de “retornado”, cuyo término es ajeno al caso de los wayuu.

Nómadas, por naturaleza

El pueblo wayuu es uno de los grupos sociales indígenas que por su naturaleza pone en práctica el nomadismo, aunque la palabra nómada no traduce en específico la palabra del wayuunaiki o’onowaa; simplemente, la aplicamos acá por su similitud a ciertos actos del wayuu.

O’onowaa es un factor que obliga al wayuu, en la época de verano frente a una necesidad de evitar que se mueran de hambre sus rebaños, a encontrar pastos en algún lugar del territorio donde haya llovido, específicamente, en las zonas de montaña al Sur-Oeste de la península de la Guajira, que el wayuu llama Uucho’ümuin jee Wopumüin. Como práctica ancestral y cultural, se marcha de su territorio de origen hacia otros sitios distantes, enmarcados dentro del Territorio Colectivo Peninsular. Y es a partir de la búsqueda de una solución de que un wayuu se aleja de su lugar donde habita.

Cabe resaltar que cada individuo wayuu nace wayuu si es de madre wayuu, cualquiera sea el lugar de su nacimiento, bien sea en el extranjero, así haya nacido en Japón, en cualquier continente del mundo, no pierde su identidad y nacionalidad wayuu. Así haya muerto fuera de su territorio, sus restos u osamentas debe ser traída a su territorio de origen en la Alta Guajira u otro lugar dentro de la Península.

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Los wayuu que han regresado a su territorio de origen no son vistos como migrantes. La llegada de ellos a su territorio es vista por sus familiares como “el reencuentro wayuu con su territorio ancestral y de origen”, porque ellos nunca perdieron contacto con lo suyo, siempre han regresado: es una regla social innata en la persona, es lo que se manifiesta, es la Ley de Origen, la llevan en su sangre, su nacionalismo wayuu, lo hace presente en su ego. Ser wayuu es un orgullo, lo exalta y lo expresa, no tiene vergüenza de sí mismo. Ser wayuu es grandeza.

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