COVID y el etnocidio indígena en Brasil

Un pueblo indígena desaparece con el fallecimiento de su último habitante, mientras que las cifras oficiales de indígenas fallecidos no coincide con el registro de las organizaciones civiles. Los pueblos indígenas brasileños han sido los más afectados en América Latina por la pandemia.

El mes de febrero dejó una de las noticias más lamentables para los pueblos indígenas en medio de la pandemia de la COVID-19, conocida como coronavirus.

Se trata del fallecimiento en Brasil de Amoim Aruká, un indígena guerrero del pueblo Juma de 86 años quien murió el 17 de febrero en un hospital y víctima del coronavirus.

Según fuentes locales y difundidas a través de la agencia EFE, Amoim Aruká permaneció internado en un hospital de Porto Velho, capital del estado de Rondonia, desde el 2 de febrero.

La importancia de su fallecimiento, respecto de los tantos miles de indígenas fallecidos en Brasil, se debe a que este sería el último hablan de la lengua Juma y, se presume, su último sobreviviente.

Sin embargo, este caso abrió el debate para analizar cómo ha impactado la pandemia del coronavirus a los pueblos indígenas brasileños al cabo de un año.

Sin cifras oficiales claras, y antes el abandono al que se han visto expuestos por la administración de Jair Bolsonaro, la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB) ha señalado que hasta mediados de febrero se registran 965 miembros de comunidades originarias fallecidos a causa de la pandemia.

Políticas de abandono

Aunque ya han iniciado una etapa inicial de vacunación entre las poblaciones indígenas, con complicaciones debido a la falta de información en los pueblos originarios sobre las vacunas, lo cierto es que el Gobierno Federal Brasileño ha mostrado un mal manejo de la pandemia.

Sin información precisa, lo único que se sabe lo difunde APIB, que es una organización civil que articula a varios colectivos pro-indígenas.

Las estimaciones, hasta fines de febrero, señalan que en el país brasileño se han registrado 48 mil 554 indígenas positivos de coronavirus, según datos de APIB. Sin embargo, para el Ministerio de Salud de Brasil solo serían 42 mil 500 los indígenas infectados.

La diferencia es abismal y, según las organizaciones civiles, responde a que la administración de Jair Bolsonaro no considera como pueblos originarios a muchas etnias indígenas ubicadas en territorios estratégicos para las inversiones promovidas por su gestión.

La sociedad civil estima que 161 pueblos indígenas brasileños han sido impactados por la pandemia. Para Fernando Ferreira Carneiro, investigador de la Fundación Oswaldo Cruz, gran parte del impacto se debe a la falta de información y políticas sobre pueblos indígenas por parte de las autoridades. “Vivimos un apagón de datos en el ministerio de Sanidad”, explicó hace unos días.

Por José Díaz / Servindi

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