Mercado de Maicao, una Venezuela que palpita en Colombia

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En diciembre del año 2016 EL HERALDO registró la intoxicación de 14 personas en Maicao  por ingerir carne que ingresó ilegalmente al país y que venía de Venezuela.

Los afectados eran de la comunidad wayúu Kalouyachon y entre estos había 11 niños, incluyendo un bebé de dos meses de edad, quien había sido amamantado por su madre, la cual consumió el alimento que estaba en descomposición.

La carne que consumieron los indígenas ingresó al país por esa ‘vena rota’ fronteriza que conforman las 180 trochas que se encuentran a lo largo de los 249 kilómetros de frontera terrestre que tiene el departamento de La Guajira con Venezuela.

Son 10 de los 15 municipios guajiros, por los que los venezolanos pueden acceder a tierras colombianas, pero por donde se evidencia la entrada masiva y sin ningún control es por el corregimiento de Paraguachón, específicamente por la trocha que han llamado ‘la Cortica’, ya que por allí solo son unos veinte minutos los que separan a los dos países.

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La carne y otros alimentos llegan en bolsas, maletines y maletas, como cualquier equipaje de las cientos de personas que llegan en camiones, camionetas, carros particulares y hasta en moto, después de un temible viaje, en el que están expuestos a atracos en la vía y por el que deben pagar a unos 30 peajes humanos en todo el trayecto.

En Paraguachón, un pueblo con unos dos mil habitantes que han soportado las duras consecuencias del cierre de la frontera por parte del gobierno venezolano desde septiembre del 2015, los venezolanos deben esperar de pie en esos camiones, a que las autoridades de tránsito se retiren de la vía que une al corregimiento con el casco urbano de Maicao, que está a unos ocho kilómetros.

En este punto ya han alcanzado el 90 % de su objetivo, sobre todo para aquellos que traen comida y cosas para vender y luego regresarse en horas de la tarde nuevamente a su país.

Este grupo de venezolanos llega principalmente a los mercados de Riohacha y Maicao, aunque en las calles de otros municipios también se encuentran muchos de ellos ocupando el espacio público.

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El vendedor de carne

Por el mercado de Maicao y empujando una carretilla nos encontramos con Leonardo Montiel, venezolano de 20 años de edad. Allí llevaba unas 40 libras de carne en cuatro maletines, buscando quien se las comprara.

Mientras hacía señas a quienes custodian los puestos que de manera improvisada se han puesto en las vías, obstaculizando el paso vehicular, nos cuenta que la carne viene de una finca, ubicada en un sector ganadero de Maracaibo y que hace esto para ayudar a sus hermanos que aún no terminan el bachillerato.

“Ya yo alcancé a ser bachiller, pero tengo que ayudar a mi familia”, afirma después de que un posible comprador le dijera que no estaba interesado en el producto.

Él llega en las mañanas y se va por la tarde, con lo poco que puede comprar con las ganancias. El kilo lo vende a cuatro mil pesos y en el mercado lo ofrecen a seis mil o siete mil pesos. Leonardo dice que le quedan entre 30 y 40 mil pesos, aunque no viaja todos los días.

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En el mercado, los venezolanos también venden naranjas, patillas, queso, mantequilla, desodorantes, jabones, productos para el cabello y toda clase de productos plásticos como baldes, poncheras, tanques, así como herramientas.

Muchos se las han ingeniado y preparan arepas rellenas con queso que venden a mil pesos incluyendo un vasito de jugo o agua de panela, arroz chino que venden a 1.500 la porción o tinto que venden mujeres y hombres por las calles de los municipios guajiros. Las artesanías también hacen parte de la oferta de productos de los venezolanos, así como toda clase de maquillaje, pintauñas, ropa, dulces, galletas y muchas otras chucherías.

También traen mucho queso, del que vende Diomedes Mandriles, con una ganancia de unos 40 mil pesos diarios, los cuales los invierte en comida para enviar a su esposa y sus cuatro hijas que dejó en Maracaibo, donde tenía un lavadero de carro que le tocó cerrar para venirse a Colombia.

“Allá me iba bien, pero por la situación que estamos viviendo decidí venirme para poder mantener a mi familia”, asegura.

 

Diomedes duerme en la puerta de un almacén, ahí mismo en el mercado de Maicao, en el piso, porque dice que lo que gana no puede gastarlo en alquilar un cuarto o una casa, ya que no le alcanzaría para mandar comida.

Aunque los propósitos de estos venezolanos parecen nobles, es muy peligroso lo que hacen, por cuanto estos alimentos no cumplen con las normas sanitarias ni mantienen la cadena de frío para su conservación.

Operativos

Durante el 2017 la Policía Fiscal y Aduanera decomisó en La Guajira 24.675 kilos de carne y 14.638 kilos de queso que ingresaron de manera ilegal desde Venezuela. Este año ya van 488 de carne y 4.132 de queso.

A pesar de los operativos y el esfuerzo que hacen las autoridades, los alimentos siguen entrando por las trochas. Así lo reconoce la secretaria de Salud de Maicao, Ludis Burgos, quien explica que se han venido realizando intervenciones en los establecimientos y expendios de carne para inspeccionar y verificar la calidad de los productos que venden.

“Hemos sensibilizado tanto al distribuidor como al consumidor, para que compren productos que cumplan con los requisitos  y las normas sanitarias”, indicó.

Agrega que la Policía y la dirección de Tránsito están constantemente en las vías entre Maicao y Paraguachón y en la vía al corregimiento de Carraipía, para evitar la entrada de productos en mal estado o no aptos para el consumo humano.

“Hemos decomisado cientos de kilos de carne, de pollo y frutas en malas condiciones de almacenamiento, hemos evidenciado carnes depositadas en baños de algunos establecimientos para esconderlas, pero el comercio ilegal continúa”, explicó.

 

Dijo que necesitan el fortalecimiento de estas acciones, pero para eso “necesitamos el apoyo del Gobierno Nacional”.

El año pasado la autoridad aduanera y la Policía determinaron que detrás de este tráfico ilegal de carne hay bandas delincuenciales, la guerrilla del Eln y disidencias de grupos paramilitares, quienes vieron en el tráfico una forma de financiar sus actividades.

En Venezuela los ganaderos han denunciado el hurto de sus animales, por lo que se ha establecido que las organizaciones delictivas intervienen en toda la cadena, desde el robo en el vecino país, el despiece, el transporte y la venta en Colombia.

Se cerrará la trocha

Después de un consejo extraordinario de seguridad llevado a cabo en el comando de la Policía en Riohacha, la gobernadora encargada de La Guajira, Tania Buitrago González, anunció que se ejercerán controles en las trochas por las que ingresan los venezolanos de manera ilegal.

“Lo que intentamos es minimizar las reacciones que se presenten frente a estas medidas, principalmente por el cierre de la trocha ‘la Cortica’ que está en Paraguachón”, aseguró.

El presidente Juan Manuel Santos anunció que se creará un Grupo Especial Migratorio con el fin de controlar la migración irregular, garantizar la protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, trabajar en materia de seguridad y la recuperación del espacio público, así como apoyar la lucha contra el contrabando.

Este grupo, que estará en todas las ciudades del territorio nacional, estará compuesto por oficiales de Migración Colombia y de la Policía Nacional, así como funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Dirección de impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN).

 

fuente:https://www.elheraldo.co/la-guajira/mercado-de-maicao-una-venezuela-que-palpita-en-colombia-459078

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