Migración por la frontera Guajira

Nemesio Montiel

 

Nemesio Montiel Fernández

A comienzos de este año 2019, es importante opinar acerca de áreas temáticas que en estos tiempos condicionan la vida de los wayuu y connacionales de Colombia y Venezuela en la península de la Guajira y esa extensa frontera de problemas que se agudizan y expresan situaciones nuevas con diáspora, éxodo y migración de ciudadanos venezolanos hacia Colombia y otros países de Suramérica. Migrantes que vía guajira colombo- venezolana viajan a los países en referencia.

 

Mientras en la Guajira venimos avanzando en el cultivo de la ciudadanía binacional(Gran Nación Wayuu) y fortalecemos la interculturalidad a través de la Educación Intercultural Bilingüe, exigimos la urgente necesidad de la integración fronteriza colombo-venezolana, planteamos a ambos Estados Nacionales el cumplimiento de los derechos constitucionales y reclamamos se asuman las declaraciones de Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA), sobre nuestros derechos; se nos presentan nuevos problemas con el cierre fronterizo por parte del gobierno venezolano y la oleada de venezolanos por nuestro territorio wayuu. Oleada que entendemos en sus orígenes sin caer en la xenofobia, mas bien hemos recomendado ayuda y solidaridad a la gente buena y trabajadora.

En el contexto de la aguda situación de escasez de alimentos y medicinas en el Estado venezolano fronterizo Zulia, hace que una gran cantidad de zulianos viajen a diario a Maicao (departamento La Guajira, Colombia) a ofrecer sus bienes familiares y algunos productos de uso diario y regresan a Maracaibo (estado Zulia, Venezuela) con víveres para sus familiares y hasta para vender. Esto afecta al comercio fronterizo del wayuu que siempre manejaba esta actividad. Así mismo, el control policial por parte de Venezuela toca a la población originaria que ahora tiene limitaciones para la movilidad en su propio territorio peninsular. Las interminables colas de vehículos y personas extienden hasta por 10 horas el viaje de Maracaibo a Maicao, asunto que limita a los nativos de la frontera colombo-venezolana para llegar normalmente a sus comunidades. En síntesis, a los problemas tradicionales de los guajiros, se agregan los ocasionados por el cierre fronterizo, la migración y el paso a diario de ciudadanos venezolanos a proveerse de alimentos en Maicao. Comprendemos la situación y solicitamos se canalice este asunto de la mejor manera como un gesto de hermandad con los zulianos.

Cabe resaltar en esta aproximación a la realidad de la Guajira que las organizaciones indígenas que trabajan en conjunto en ambos territorios desde hace años y con esfuerzos concretos, sufren retrasos en sus actividades como por ejemplo las periódicas reuniones en comunidades indígenas de ambas naciones para fortalecer todo lo referente a la reafirmación étnica, los criterios sobre la diversidad, interculturalidad, identidad wayuu, derechos humanos, las amenazas sobre la Amazonía, la explotación minera indiscriminada, educación propia, educación intercultural bilingüe, derecho propio (Junta Mayor Autónoma de Palabreros Wayuu), salud (caso Hospital II Binacional de Paraguaipoa), cultura wayuu, deporte wayuu, racismo, discriminación, xenofobia  y política indígena, social, pública de las dos repúblicas. Siempre estamos emplazando a los gobiernos en sus diversas instancias para que cumplan con su trabajo indigenista sin caer en el paternalismo y populismo. Como referencia concreta podemos exaltar el Festival de la Cultura Wayuu en Uribia (Iichitkii), capital indígena de Colombia. En esta localidad, que ha estado afectada por inundaciones, nos reunimos representaciones que viven en ambos países y tratamos todos los aspectos arriba señalados. Así mismo, le damos una dimensión intercultural y plural cuando participan hermanos indígenas de otros departamentos de Colombia, afrodescendientes, universidades y aliados no indígenas como grupos culturales de otras regiones de Colombia y la música vallenata.

Distinguidos compatriotas, yo soy Amerindio, de Abya Yala y wayuu colombo-venezolano. Les ratifico que los pueblos indígenas del mundo y en especial de América, adquieren importante relevancia durante los 50 últimos años con la creación del Consejo Mundial de Pueblos Indígenas en Canadá (1975) y nuestra representación perenne en ONU a través del Foro Permanente de los Pueblos Indígenas, en el seno de esa importante organización. Tenemos la Declaración Universal de los derechos de los Pueblos Indígenas (ONU), Declaración Americana (OEA), Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y nuestros derechos tienen rango constitucional en casi todas las constituciones de América. Muchas leyes específicas en cada país, lamentablemente algunas no se cumplen, pero seguimos luchando para su concreción. En Colombia, contamos con el Mandato Político General de los Pueblos Indígenas de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).

Finalmente, es importante mencionar y reconocer la solidaridad de las universidades de Colombia y Venezuela en términos de generar permanentemente actividades que tienen que ver con su realidad, problemática y derechos. En ese contexto nos inscribimos y estamos trabajando como académicos y universitarios pensando en grande por la Gran Nación Wayuu y sus problemas actuales.

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