Volvió el punto de maltrato de la FANB frente al Toro Sentao

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Elkin, es uno de los jóvenes que se gana la vida diariamente trabajando duro en un puesto de comidas rápidas en las inmediaciones de la Plaza Bolívar de Paraguaipoa, para mantener a su familia. Justamente hacen dos días la 13 Brigada de Infantería de Paraguaipoa instaló un supuesto punto de control frente al Centro Social y Cultural Toro Sentao de Paraguaipoa, que hacen un par de meses fue levantado por la comunidad, debido a las denuncias de innumerables fechorías que cometen los militares en contra de la comunidad civil. Ayer en horas de la tarde el joven tomó una motocicleta para retirar unos materiales de trabajo en Los Filuos, apresurado para llegar a su lugar de trabajo, le dice a un uniformado: “amigo déjame pasar que necesito llegar a mi trabajo”. El uniformado de apellido Roja, le responde “tú eres arrecho maldito guajiro, a que te meto cuatro tiros para que aprendas a respetar”. Elkin, en medio de la impotencia, como todo ser humano cuando le faltan el respeto, lleno de ira, se le abalanza encima del militar y le mete varios puños en la cara, mientras un grupo de soldados también le dicen ”deja tranquilo a mi teniente”, y le caen encima, sin embargo, no pudieron con Elkin, porque tiene mucha fuerza y mucha técnica de boxeo, a pesar de su contextura delgada. Los militares se vieron asustados pidieron refuerzo para lograr  esposar (grillete) al joven. Transcurre los minutos en discusiones, Elkin reclama su derecho, que el “respeto no se impone, el respeto se gana, tú estás acostumbrado a maltratar a los wayuu en su propia tierra, amenazar de muerte a un wayuu es un delito grave contemplado en la cultura, eso se paga con millones” le recalca. Mientras Elkin reclamaba su derecho fue llevado en contra de su voluntad a la 13 Brigada de Infantería, lo querían esposar, pero él no se dejaba, porque si le ponían el gancho, los amenazó que iba a golpear a todos sin contemplaciones, porque no había motivo para hacerlo, él no era un delincuente, él prefería que lo mataran primero. Elkin, lo recibió otro militar para ser interrogado sobre el incidente, se levantó el acta, firmó, luego lo dejaron en libertad.

Casos como esto, suelen ocurrir a diario en los puestos de controles, el abuso de poder, la altanería, el maltrato verbal, físico y psicológico, se conjuga en cada minuto en contra de la ciudadanía. Elkin, es felicitado por su valentía de no dejarse maltratar por unos funcionarios que solo crean caos en la comunidad, dejaron a un lado su misión de resguardar la integridad y la soberanía de la nación, se fueron detrás de los bultos de harina, de arroz, de aceite y otros bienes. No tiene educación, actúan como malandros, manejan un lenguaje soez, sin embargo, hay militares educados, pero son muy contados. Los militares no están preparados para atacar a sus enemigos, es increíble que no pudieron con un joven delgado y los zapateó a todos dándoles buena paliza, como será al frente de una guerra, una invasión caerán en un solo plumazo.

Redacción: Hilario Chacín, Cronista de la Guajira.

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