El arte permitiría al pueblo wayuu vivir dignamente

Sombreros tejidos

 

La Guajira alberga en su inmensa sabana  un sinfín de artesanas que por las tardes, al caer el sol, visten de llamativos colores las enramadas de sus casas en las rancherías. Mujeres, niñas, niños y ancianos dedicados a mantener viva la costumbre de la artesanía wayuu, tradición que a pesar de las circunstancias han logrado mantener en pie.

Los alrededores de la plaza Bolívar de Paraguaipoa sirven de testigo de mujeres wayuu que con devoción e ilusión abren las puertas de sus negocios para dar inicio a la faena, colgar de uno en uno los artículos artesanales que ellas mismas confeccionan: mochilas (sussus), cinturones, calzados (wairenñas), bisutería, mantas (wayuushein) y tapices destacan por su colorido, atractivo principal para los pocos turistas que llegan al pueblo.

Ana Fernández, dueña de Yosu, afirmó que en ocasiones pueden pasar hasta tres días sin tener venta alguna, “si no vendemos nada hay que pedir fiado para poder almorzar”. La artesana que paga un alquiler manifestó  que debido a la situación está en sus planes hacer entrega del local porque se le dificulta cancelar la renta. Al entrar al comercio se aprecian desde mantas para niñas, hasta tapices y mochilas con bordados elaborados por ella y sus sobrinos, a quienes con paciencia ella misma les enseña.

Por su parte, Neuli Fernández, docente dedicada a la artesanía, quien aprendió el oficio de su abuela, apuntó que a pesar que es difícil y costoso adquirir los hilos para tejer, todavía se consiguen, “una pelotica de hilo comprada en Los Filuos, traída del hermano país, cuesta mil 300 bolívares y para bordar una manta se utilizan más de cuatro”. Otros artesanos aseguran que la materia prima pueden traerla de Colombia sin ningún problema.

Fernández, agregó que junto a su mama y una tía tienen una casa artesanal donde hacen ventas frecuentes; al finalizar cada año escolar comercializan sus tejidos en el Festival Étnico Cultural de Paraguaipoa. En temporada, hacen exhibiciones en el Mercado Artesanal,  otorgado hace dos años por la alcaldía con la promesa de concluir la obra que a la fecha no ha sido terminada.

Yordi Hernández y Carmen González, se suman al descontento al alegar verse afectados por las pésimas condiciones en las que se encuentra el proyecto. Los ocho locales del mercado no cuentan con el aseo y el mantenimiento adecuado, son utilizados como baños públicos y de basurero, “hace casi dos años nos dieron estos locales y la alcaldía nunca les hace limpieza” expresó González.

Mencionaron que en comparación con los artesanos de otros municipios no cuentan con la asistencia de los entes competentes,  “en otros municipios como Mara los artesanos si cuentan con ayuda de verdad, en cambio aquí no tenemos ayudas de la alcaldía”.

 

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La experiencia en el tejido y la belleza se complementan con la confección de mantas. Neritza Semprún vistió a las candidatas de la Feria de San José para el desfile de traje típico.

Las aspirantes recorrieron el escenario con coloridas mantas bordadas con imágenes alusivas a la cultura wayuu, el baile de la Yonna, la cocina wayuu, paisajes de La Guajira entre otros. El escenario fue testigo de la emoción de un público que con aplausos y gritos demostró la admiración que siente por su cultura.

 

Yualcy Sánchez

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