La laguna de Sinamaica un destino turístico

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Según lo que cuenta la historia existen dos versiones distintas con el mismo resultado sobre el origen del nombre de nuestro país: Venezuela; una es la que afirman que los indígenas llamaban al pequeño poblado de Sinamaica “Veneciuela”, que significa “agua grande” mientras que otros narran que el paisaje de palafitos que encontraron los hombres de Alonso de Ojeda les causó gran asombro a lo que el italiano Américo Vespucio, lo denominó “pequeña Venecia” por la similitud con la  ciudad italiana.

Cualquiera de estas dos versiones, no distan de convertir a Sinamaica en uno de los lugares mágicos, naturales, autóctonos y representativos de todos nuestros pueblos de agua. Pueblo al que hay que agradecer y homenajear por ser el destino turístico privilegiado de los visitantes, de fácil acceso la cual cuenta con  paisajes hermosos, de gente amable y de una tranquilidad relajante. Desde Maracaibo solo se toma una hora y media aproximadamente en llegar a este hermoso destino por carretera, para luego tomar una de las dos opciones: una en la cabecera del Rio Limón, en el restaurante el Trompo u otra dentro del poblado en puerto Cuervito.

Jupuna te ofrece el recorrido desde el muelle del Trompo, donde se encuentra un pequeño puerto con las lanchas cómodas, coloridas y con techos de lona que permiten que el visitante se resguarde del sol. El paseo puede ser el más largo pero lleno de contrastes naturales que se observa mientras se navegan las aguas del rio limón, uno de los tres principales ríos que alimentan al lago de Maracaibo y el más extenso.

Sus aguas son relativamente  tranquilas, es como estar  en una carretera de piedras pequeñas rusticas. Se siente solo una pequeña vibración del golpe de las aguas. El paisaje de manglares es espectacular y al caer la tarde se observa numerosas especies de aves posando entre sus ramas.

Entrando a la laguna inmediatamente se siente la tranquilidad  de sus aguas poco profunda teñida de color por la influencia del mangle y del frágil espejo que refleja, y que precisamente le da su nombre “Karouya” que en lengua añu significa “espejo de agua”.

Al llegar observamos los palafitos, casas construidas en madera de mangle  palma de enea, con estacas que le permite estar suspendidos en el agua. Sus habitantes son “hombres que viven en el agua” y a lo que cuenta los añu hicieron de la laguna su refugio debido a la persecución permanente de otros grupos indígenas y que los palafitos son reflejo de la inspiración  que esta población obtuvo de los manglares, ya que estos árboles crecen con las raíces aéreas permitiendo el hábitat de la fauna local encima de ellas.

Sinamaica, guarda muchos secretos y es un lugar donde la mente y el cuerpo se relajan y simplemente se deja llevar por su naturaleza  y su gente, logrando obtener la paz y la tranquilidad que el visitante tanto busca.

Sin embargo, para terminar el recorrido siempre es necesario cruzar lo que los nativos han bautizado el “túnel de amor”.

tunel del amor

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