Pronunciamiento

En WAYUUNAIKI, el periódico de los pueblos indígenas, rechazamos el discurso del locutor Fabio Zuleta y del wayuu que, supuestamente, se llama Roberto y que dice ser “palabrero” de Siapana, en el programa radial Buenas tardes con Fabio, emitido por la señal 1050AM, en Valledupar, del Sistema Cardenal, en el que se vulneran los derechos de la mujer wayuu y, además, se tergiversa el uso y costumbres del pueblo wayuu.

En nuestra cultura, las mujeres no son “chinitas” ni son “vendidas”, como Zuleta preguntó a Roberto; ni las majayut (señoritas/menores de edad) cuestan “cinco millones de pesos” por no haber tenido relaciones sexuales. Las mujeres wayuu son las representantes humanas de Mma (Madre Tierra), ellas representan la vida: su permanencia y trascendencia, pues transmiten el e’irükü (clan o casta); así como los conocimientos y la sabiduría ancestral. Ellas son vida. Y, en el proceso de socialización para formar familia, la familia de la majayut recibe una “dote” por parte de la familia del pretendiente, la cual es la garantía en ganado, prendas y tierras para la descendencia.

Como medio independiente, comunitario, multiétnico y pluricultural exhortamos a los medios de comunicación tradicionales a indagar y hacer un tratamiento de la información apegado a la cultura wayuu en el que se les consulte a los sabedores y sabedoras, a las autoridades tradicionales, a los investigadores; y se contrasten las voces que, realmente, tienen el conocimiento y la potestad para hacerlo.

Vemos con preocupación e indignación el curso que están tomando los hechos abominables que fueron denunciados por varios voceros indígenas. Lo que los medios nacionales están presentando no es una censura contra actitudes discriminatorias hacia un pueblo indígena y sus instituciones ni siquiera a los delitos a los cuales se incita en ese programa radial; sino que se desvía hacia instituciones sociales como el matrimonio entre la población wayuu. Lo que se intenta ratificar aquí es un estereotipo de que los wayuu son salvajes y, ahora, se le suma el de pedófilos que deben ser incorporados, disciplinados y civilizados mediante la homogeneización hacia el resto de la sociedad nacional.

No habrá, entonces, investigaciones hacia quienes cometieron estos actos; sino hacia los propios indígenas: sus mujeres serán acusadas de afianzar valores machistas. Nos sorprendemos de escuchar en medios de difusión nacionales declaraciones de tanta ignorancia, porque desconocen totalmente cómo se configuran las instituciones sociales wayuu y sus normas. Nos preocupa que las autoridades nacionales, por las declaraciones que dieron, vayan en la misma dirección. Si los sancionados, en este caso, son los wayuu, sus formas de parentesco, sus instituciones de matrimonio y su sentido de la filiación matrilineal, entonces, esto sería una forma de genocidio y una forma de discriminación muy injusta hacia el pueblo wayuu.

Consideramos que todo se está desviando, se está distorsionando lo que había en discusión y se dirige un linchamiento colectivo desde los medios de comunicación hacia la población wayuu.

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